Honestidad

Ayer fue un día raro, muchas ideas y no veo claramente  los resultados.

Que difícil es escribir con honestidad, dejar mucho de mi en el texto que otra persona va a leer. Me estoy dando cuenta de lo duro que es escribir con total honestidad.  Existe un aspecto  interesante en ese concepto; en el fondo un escritor es un gran mentiroso, usa su pasado para inventar un universo alterno. Pero me brinca la idea de Antonio Machado: el que dice media verdad, miente dos veces cuando dice la otra mitad; se trata de ser honesto, congruente en este proyecto, así debe ser. Entonces ¿Si soy honesto escribiendo cuentos soy un gran mentiroso? no lo se, cuando menos aquí trataré de hacerlo de la manera correcta, vaciando lo que tengo sin engañarme, sin decir algo de lo cual no estoy convencido. Después de todo, es un pasatiempo, una válvula de escape contra  las angustias de este mundo material.

Cuando me pongo a teclear en esta máquina, las presiones quedan aparte, se olvidan por un breve instante. Es como estar en una isla, bueno, no tanto – porque si existe algo que no me gusta son las playas, las odio casi tanto como al aguacate –  sería más adecuado decir que escribir es estar en un bosque tranquilo. Pero todo este asunto me está comiendo por dentro, quiero encontrar una taza de un concentrado té de inspiración pero eso no existe más que en los cuentos.

Voy avanzando poco, ya tengo terminado algunos cuentos, voy avanzando en otros, lento pero voy.  Aquí dejo este post, ya veremos que pasa mañana.

Amores viejos

Estamos de nuevo por aquí, algún tiempo para pensar y mucha flojera para escribir.

Añorando aquellos tiempos de amores fallidos, de aquella sensación de tener vacío el pecho, de ahogarse respirando; ahora lo que tengo es el sentimiento de tristeza lenta, amarga, fría, de saber que el tiempo avanza y que esos amores solo viven en el recuerdo.
Se que estoy vivo porque siento, porque la tristeza me acompaña como una buena amiga, que no traiciona, que me susurra al oído las palabras necesarias para sentir que aún esta ahí, para sentir que vivo.

Amores imaginarios pasean en mi mente, amores que solo sirven para darme cuenta de no podrán ser, que no llegan ni siquiera a ser amores fallidos, porque nunca se hace el intento de que sean reales, solo quedan en aire, en mi imaginación…

 

Indeseables…

Una frase que leí como pequeño mensaje de uno de mis contactos del Messenger: “Siempre tenemos un indeseable al que le caemos bien”… Creo que a todos nos ha pasado algo similar, siempre tenemos un indeseable atravesado en el camino, lo que indica que seguramente somos el indeseable de alguien que nos cae bien. Lo malo es que no es fácil reconocer que somos indeseables, sobre todo cuando queremos tener una relación agradable con la otra persona y cuando lo descubrimos, es muy difícil digerirlo; porque el adjetivo indeseable es realmente indeseable.

Pero, ¿En verdad debemos preocuparnos por ello? Si pensamos que le agradamos a todos los que nos rodean, una de dos: O algunas de la personas con las que convivimos son muy, pero muy hipócritas; o tenemos una percepción distorsionada de la realidad; así que: Ocupemos nuestra energía para deshacernos de los indeseables, o al menos aprendamos a tolerarlos para que dejen de serlo. De todas maneras, siempre tendremos nuestro indeseable esperando en el futuro, nunca podremos evitar los cruces en el camino que elegimos, en otras palabras: como somos o seremos el indeseable de otra persona que nos tolera, o que al menos nos aguanta, hagamos los mismo con los que nos tocan en suerte.

Y por favor: No pregunten quienes son mis indeseables, una mínima noción de convivencia social me impide decirlo… al menos por ahora…

Flojera

Hoy no me siento bien. Tenía un montón de planes para el fin de semana que acaba de pasar, sobre todo el sentarme cuando menos una hora a releer y seguir escribiendo mis cuentos y todo se fue a la caño; en parte por compromisos familiares, pero sobre todo por desidia.

Así que me siento un holgazán, como si hubiera tirado a la basura estos dos días. Yo sé que no fue así, pero de pronto todo se arremolina, se vuelve un tornado de confusión; nos damos cuenta que nos dejamos llevar por la rutina, por lo fácil, por lo sencillo. ¡Puta madre! así nunca voy a acabar…

Mucha agua ha pasado debajo del puente…  Agua que la estoy dejando ir sin aprovecharla, sin sacar todas las buenas ideas que llevan para el proyecto … bueno, lo dejamos así hoy, veremos mañana que pasa…

Sencillamente no estoy de humor…

Diálogo

Ayer en la tarde me dieron los resultados de mi último control de colesterol. Otro examen de sangre más… carajo, carajo, y recontracarajo. Salió alto, que digo alto, altísimo de nuevo. ¿De qué sirvió la dieta y el ejercicio de estos días? Aparentemente de nada, ahora solo queda ser más estricto en las cosas que entran en mi boca, hacer más ejercicio y ver que sale. Si todo sigue igual, ni modo, tendré que ver a un especialista; lo que no me hace muy feliz. Existen dos cosas que odio: ir a la playa y estar en un consultorio como paciente. No se porqué pero  las visitas a especialistas son horribles, así sea un dentista o un cardiólogo.

Con esa noticia he estado todo el día de un humor de los mil demonios, enojado con los lípidos, con los resultados del análisis, pero sobre todo encabronado conmigo mismo. Y cuando estoy así mi cerebro camina a mil por hora. Se me ocurrieron varias ideas para el proyecto: He decidido que la protagonista femenina de un cuento sea una especie de fantasma, esto me lleva casi todo el cuento, pero estoy seguro que la historia queda mejor de esa manera. Otras ideas ya están en mi moleskine, la compañera inseparable. Entre ellas, una idea para un cuento que me pasó Jorge, durante la comida le estuve dando vueltas en la cabeza y creo que puede funcionar.

Mi amigo Jorge, como me divierto con él cada vez que chateamos, o que platicamos sobre algo. Se vuelve una “competencia”, de ver quien puede ganarle al otro a base de argumentos. Especialmente hoy le di una buena lección en el Msg:

 

Jorge: Tengo que analizar unas cosas, ¡Adiós!

Yo: Eres un pendejo.

Jorge: Y eso, ¿Por qué dices que soy un pendejo?

Yo: Con tu inteligencia, si no sabes por qué,  me estas dando la razón.

Jorge: Eres un….
¡Me ganaste!

Yo: Ok, nos vemos al ratón deprimido, bye.

 

Ese tipo de amigos nos dan momentos que son como pepitas de oro, nos sacan por un instante del tedio de todos los días, nos ponen una sonrisa en la boca que mucha falta nos hace. Lo malo es que los lípidos no bajan con risas, así que a darle duro con la disciplina.

 

¿Deprimido?

En estos últimos días coloqué en el msg una serie de imágenes bastante depresivas, fue lo más depresivo que pude encontrar en la red, en parte como juego y en parte porque no me sentía muy bien. Varios factores están influyendo en ello: mi hija esta lejos de casa y regresa hasta el mes de julio del 2011, la lentitud de algunos negocios y la infinita y vana búsqueda de talentos escondidos en mi.

Pero vamos por partes: El proyecto del libro que estoy escribiendo entró en una fase de pausa por falta de inspiración, necesito tener un poco más de esfuerzo para poder armar bien el concepto general; están surgiendo varias ideas para más cuentos, ideas que espero queden plasmadas en el libro.

Desde hace como un mes tengo como compañera a una inseparable libreta de apuntes. Para retener ideas intenté usar mi memoria, tarjetas, la grabadora de voz del teléfono celular, pero descubrí que lo que mejor funciona es la sencilla libreta de apuntes. Una “moleskine” que compré en el último viaje a los Estados Unidos; es una maravilla, el tamaño perfecto, el papel ideal para escribir con pluma fuente, con un listón para que no se esté abriendo. En México solo las he encontrado en las librerías del Fondo de Cultura Económica y no siempre tienen el modelo que uso, afortunadamente  esta el recurso de Amazon.  Lo más simple es siempre lo que mejor funciona, no cabe duda de ello.

El proyecto esta avanzando, he escrito tres cuentos, los cuales no me satisfacen , uno muy estúpido, otro con un fondo bastante depresivo y el último lo siento una especie de refrito de una idea bastante vieja. Han salido otras ideas para escribir, lo bueno es que todas están dentro de la libreta, algún día generarán una historia, es solo cosa de armarlas bien. Lo duro es cada vez que leo algo que he escrito le encuentro mil y defectos, de la historia, de redacción, etc.. Soy mi peor crítico hasta el momento y eso me hace sentirme más deprimido.

La pila de libros…

Algo de agua ha corrido desde la última vez que  puse un montón de palabras por aquí; no puedo decir que toda esa agua  haya sido buena o mala,  simplemente pasó bajo el puente;  y de tanto ver desde la barandilla acabé regresando a este blog.
Es un horror la cantidad tan limitada de tiempo que tengo para poder leer todo lo que quiero; a veces envidio a aquellos que no entienden lo que es eso, los que pueden pasar la vida sin ir más allá de leer por encima algunas hojas de las revistas light que circulan por ahí.  Una vez le escribí a un amigo que una  vida sin el deseo de ver más allá de la superficie es una vida tranquila, sin sobresaltos y estable; sobre todo si la vida ha sido amable y no se tiene un pesado saco de  angustias o preocupaciones; además, si a estas privilegiadas personas les llega repentinamente alguna inquietud cultural trascendente, la resuelven con el enorme esfuerzo de leer un condensado de frases  de Paulo Coelho y listo: tienen para poder comentar por un buen rato lo mucho que ayuda leer literatura de “alto nivel”.
En este sentido, lo malo de mi caso es que no me gustan los condensados, en mi opinión un condensado es mutilar la literatura bajo el pretexto de aligerar la vida de un flojo lector, es poner en otro la decisión de lo que vale o no de un libro. Además, la alta literatura de Coelho tampoco me agrada, va más allá de mi comprensión.
Entonces, solo me queda  buscar la manera de exprimir el reloj para tratar de hacer más pequeña la pila de libros que están esperando turno; pero no veo como, sobre todo cuando tengo la manía de poner y poner más libros en esa interminable lista de pendientes por leer. No me angustia mucho este problema, pero esa lista esta representando una pequeña tortura, una de esas piedras en el zapato que no impiden caminar pero que si molestan todo el camino.
Tal vez valga la pena reconsiderar mi posición respecto a los condensados y Coelho, un condensado de Coelho sería tan pequeño que mi problema se podría resolver en un pequeño rato de lectura…

Soñando

Días extraños, confusos, días de un calor horrible; en donde la suciedad de sudor y polvo se mezcla con la falta de ideas, manteniendo solo un anhelo desesperanzado de que llegue la noche para dormir y no pensar. Porque tampoco es soñar, los sueños solo generan una cruda horrible al despertar y encontrar que el sudor y polvo siguen ahí, no importa cuanto nos bañemos, cuanto soñemos, no desaparecen.

Solo se trata de dormir, sin soñar, sin pensar; para olvidar un poco lo que nos pasa, para poder tomar algo de fuerza y ver si en la mañana siguiente, con un clima más frío, podemos quitar todo el polvo, la mugre que traemos encima.

Tiempos confusos, revueltos; pero posiblemente sea solo un sueño, un mal sueño y en un momento despertaré, para ver la realidad.

Sin rumbo…

Hay días que caminamos sin saber porque, sin saber a donde vamos. Se siente que el mundo gira sin nosotros, que el tren partió, y nos quedamos solos en la estación. Momentos sin sentido, en donde al parecer solo importa saber que estamos, pero tampoco estamos seguros de estar ahí.  Más que confusión es una especie de dejarse llevar por la inercia, dejar pasar los días, uno a uno, sin ver más allá de la próxima hora; casi como ir en uno de esos autobuses modernos por la carretera, con las cortinas cerradas, viendo una película de esas que solo ves ahí, por que es tan mala que  jamás hubieras pagado por verla;  así, sin ver en donde estamos y con una vaga idea adormilada de cual será nuestro destino.

Pero en el fondo estos días no son tan malos, lo malo es dejarse llevar por esa inercia. Estos días son un descanso para la angustia generada por nuestra ambición, de ver que algunas de las metas propuestas aun están muy lejos, y peor: que no tenemos idea de cuales serán aquellas que reemplacen a las que están por cumplirse. Metas, objetivos, anhelos, deseos; ¿Será la vida un pozo que nunca se llena?, ¿Alguna vez estaremos tranquilos como estamos? Es por ello que, al olvidarnos por un momento de hacia donde vamos, tenemos tiempo de ver hacia dentro, de cerrar los ojos para no ver esa odiosa película que esta en la TV del autobús, de no abrir las cortinas de las ventanas para descubrir que aún falta mucho para llegar; de cerrar los ojos y simplemente disfrutar lo que somos.

Empezamos…

Empezamos este blog, más personal, un poco más íntimo. Se trata de poner aquí la historia de un proyecto que tengo en la mente  y al mismo tiempo de tratar de plasmar las impresiones y sentimientos que van surgiendo en la rutina de todos los días.

¿Por qué White Jem? Porque es una de mis queridas pertenencias, una Ibanez Jem 7VVH, una auténtica white jem.Es para mi muy apreciada no solo porque es una bellísima guitarra, sino que además su compra tiene una historia personal que compartimos mi esposa y yo, una historia de alegría, frustración, angustia, decisiones e indecisiones, y muchos sentimientos más que reflejan algo de lo que soy ahora.

Comienza un camino que no se cuanto tiempo lleve recorrer, que nunca he andado, con paso decidido, la mochila al hombro, ilusiones y esperando encontrar algunos amigos, triunfos y lo más importante: otra parte que de mí. Veremos que acordes salen de esa nueva White Jem.